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Apie de Calle N° 38    19 de mayo de 2012
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» el ojo crítico

Por Concha Minguela
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conchaminguelaapiedecallecom/14/14/26
Última actualización 16/03/2011@23:12:49 GMT+1
La foto más esperada por José Luis Rodríguez Zapatero, por su Gobierno, por el PSOE y por la mayoría de los españoles ya no es virtual. El pacto social contra la crisis es una realidad.
Los llamados agentes sociales, sindicatos (UGT y CC OO) y patronal, (CEOE y CEPYME) han decidido dar un paso adelante, olvidar agravios pasados, renunciar a la paja en favor del grano y caminar con el Gobierno para apuntalar la economía española, tanto en el interior como de cara al exterior. En el Gobierno comparan este gran acuerdo con los históricos pactos de la Moncloa que firmaron todos los partidos en los albores de la democracia. Tal vez sea demasiado, porque en esta ocasión Izquierda Unida (antes PCE) ha decidido marginarse en aras de no se sabe muy bien qué estrategia. Tampoco está la obstrucionista derecha de Aznar y de Rajoy, heredera del centro reformista de Adolfo Suárez y de la derecha pura de la popular alianza de Manuel Fraga. Pero están los representantes de los trabajadores y de los empresarios. La fuerza del trabajo y del capital, protagonistas principales de la economía y sobre quienes recae la misión de alumbrar el frío túnel del paro y de la precariedad laboral. En definitiva, de sacar adelante el país con el apoyo legislativo del Gobierno que, esta vez sí, ha hecho sus deberes cogiendo el toro por los cuernos. Por un lado, la reforma pactada de las pensiones, dolorosa pero necesaria y por otro, dando incentivos fiscales y sociales a las empresas, sobre todo a las pequeñas y medianas, las auténticas creadoras de empleo. Porque el paro, esos más de cuatro millones de trabajadores que sobreviven sin más ingresos que el subsidio con fecha de caducidad, es el auténtico drama, la verdadera tragedia social y económica de España. De ahí la perentoria necesidad del pacto al que se ha llegado, gracias al cambio de talante del presidente del Gobierno, que ha aparcado a tiempo dogmas obsoletos, y de la capacidad de reacción de Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, que esta vez sí han sido los interlocutores que necesitaban los trabajadores para no meterles en un callejón sin salida. Pero tal vez la aportación más decisiva haya sido la del nuevo presidente de la CEOE, Juan Rosell, cuya flexibilidad negociadora ha puesto de relieve la cerril actitud de su predecesor, el nefasto Gerardo Díaz Ferrán. Ahora es de esperar que el trámite parlamentario ratifique las medidas económicas y sociales pactadas y que este paquete sea la auténtica locomotora que lleve al país a las cotas de bienestar que tuvo antes de caer en la actual depresión. Las bases están puestas. Tal vez un poco tarde, pero más vale reconocer que gobernar es siempre negociar y ceder posiciones por el bien de la mayoría social ciudadana.
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