L a noticia de la operación de un tumor en el pecho de Esperanza Aguirre nos ha llegado por ella misma. Lamentablemente se trata de una situación frecuente, a pesar de que la mortalidad de esta devastadora enfermedad ha descendido en los últimos años, gracias a la detección precoz.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos en algún lugar del mundo se diagnostica un cáncer de mama. En España, cada año se detectan cerca de 16.000 nuevos casos de este tipo de cáncer. Entre los factores de riesgo que se presentan con mayor frecuencia están los genéticos, la edad (posterior a la menopausia), el estilo de vida y factores ambientales como el hábito de fumar, el alcohol y la contaminación. El estigma de esta enfermedad persiste en nuestros días a pesar de los buenos pronósticos, alentadores resultados terapéuticos y alto índice de supervivencia. Es difícil hacer diagnósticos presuntivos sobre la situación de Esperanza Aguirre, pero todo indica hacia la existencia de un tumor pequeño, encapsulado y detectado durante una mamografía de control. El hecho de que no le hayan recomendado quimioterapia apunta a que se trata de un estadio inicial o el llamado ‘carcinoma insitu’, que tiene un excelente pronóstico de curación. Es evidente que las opiniones políticas de cualquier tipo quedan al margen de esta noticia. Solo es posible el apoyo contundente para Esperanza Aguirre y para todas las mujeres que se enfrentan a esta enfermedad.