Se hace saber
Última actualización 24/03/2011@01:12:25 GMT+1
Atodos aquellos que desprecian cuanto ignoran, que ese es un privilegio reservado a los necios, categoría que parece abundar en este país si hemos de juzgar lo que se lee y se oye.
Son quienes llevan años ignorando el peligro nuclear y despreciando a quienes advierten de que un reactor es una bomba atómica guardada en la lavadora. Y es que nos desprecia José María Aznar al calificar de ocurrencia la medida del Gobierno de reducir la velocidad en nuestras carreteras para recortar la factura del petróleo, mientras presenta un plan para construir centrales buenas, bonitas y baratas. Nos desprecia Ana Botella por atentar contra nuestra salud al ignorar la contaminación en la capital. Nos desprecian Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre por ignorar la corrupción de esa tropa de concejales y diputados a los que después pillan ebrios y dormidos al volante del coche. Nos desprecian Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal cuando hacen chanzas con la enfermedad de Rubalcaba. Y nos desprecian quienes quieren enterrar la historia de este país en las fosas comunes donde florecen las rosas. Todos ellos, qué casualidad, son los mismos que nos han llevado a esta crisis económica e intelectual, cuya raíz ha resumido, con su sabiduría etrusca, el escritor y economista José Luis Sampedro: “La gran crisis de España comenzó en 1935”. Cuarenta años de oscurantismo, ignorancia, desprecio y represión han parido a esta camada negra que, como María Cristina, nos quiere gobernar, y cuyo mayor peligro no es que sean ignorantes, sino que, quinientos años después, siguen sin saber que los necios son ellos y no Galileo.