Matilde Fernández, exministra, senadora y diputada regional desde hace varias legislaturas, es un ejemplo de mujer política, incansable trabajadora, que ha presentado multitud de proyectos y presidido numerosas comisiones de trabajo. Sencilla, aunque altamente cualificada, viaja en tran sporte público y desde luego conoce la existencia del metrobús porque lo usa siempre, como la inmensa mayoría social de los madrileños. A este elenco de mujeres comprometidas, el líder del Partido Socialista de Madrid ha añadido otros nombres femeninos. Científicas, sociólogas, técnicas, artistas, catedráticas, mujeres que han luchado en el tablero dominado por los hombres y que han destacado por sus logros y por su tesón propugnando una sociedad más igual en todos los campos. Mujeres que, con el sello de excelencia en lo suyo, podrán aportar experiencia y conocimiento. En este marco se sitúa el apoyo a Tomás Gómez de la filósofa y teórica de feminismo igualitario, Celia Amorós, valenciana de 67 años, reconocida como una de las pensadoras feministas más importantes de la actualidad. Amorós, por edad y experiencia, reconoce y aborrece la desigualdad como eje generador de violencia, de abuso, de menosprecio y de maltrato. Conocida es su teoría de que los hombres copan los mejores puestos en la cúpula de la dirección económica, social y política precisamente porque hacen lobby de forma natural. La pandilla de varones, en su opinión, genera el grupo dominador que forma pactos y complicidades para medrar en todos los sectores y, lo que es peor, en muchas ocasiones para fomentar o subestimar la brutalidad del abuso y la violencia machista. Una filósofa feminista de reconocido prestigio que deja claro que es mujer independiente, ni siquiera se considera socialista, ni tiene pensado apoyar unas siglas por cuestiones ideológicas. Cree imprescindible un cambio en la Comunidad de Madrid a través de una crítica radical a la gestión de Aguirre. Apoya a Tomás Gómez porque está de acuerdo con la política feminista de éste frente a las políticas neoliberales y el estilo autoritario de la Presidenta que considera ya fracasado.