Se hace saber
Última actualización 28/04/2011@00:59:53 GMT+1
Atodos aquellos que miran para otro lado o recogen firmas o señalan con el dedo, que los gritos racistas no se emiten sólo en los campos de fútbol. Se escuchan en los lugares más inesperados y salen de las gargantas menos sospechosas. Por ejemplo, en los mítines de los candidatos del PP a municipios y autonomías.
Son insultos necios sin más motivo ni argumento que la ideología, el sexo o la religión. Son gritos que retumban una y otra vez y recorren el país de Norte a Sur y de Este a Oeste. ¡Fuera! ¡Váyanse!, barritan, braman, regurgitan sobre todos aquellos que no son como ellos. Son los que manifiestan con ahínco su oposición a que pongan una mezquita en su ciudad o en su barrio. Los mismos que peregrinan al campus madrileño para desagraviar un templo católico a la par que reivindicar la existencia de un solo Dios y una sola religión. Son los herederos de los Católicos Reyes, los que echaron de España a judíos y moros. Los propagadores de la conspiración judeo-masónica. Son aquellos que denostan la lucha de las mujeres para ser dueñas de sus cuerpos y a las que matan si ellos no los poseen. Y son aquellos que quieren echar de España a los enemigos, que no rivales, políticos. Entre todos quieren volver a la sociedad del pensamiento único. Una sola confesión, un solo partido, una sola España. Y para conseguirlo, los demás sobramos. Por eso quieren echarnos, otra vez, al grito de España, Una… más pequeña y menos libre.