Se acabó desdeñar al adversario y la estrategia de cuestionar la posibilidad de que Tomás Gómez fuera el candidato del PSM el 22 de mayo. En la Puerta del Sol y en Génova se miden hoy las fuerzas y las debilidades. La fuerza de la inercia que da el poder y la debilidad de un pobre balance de gestión, salpicada de irregularidades, en la actual legislatura. La propaganda dura lo que dura, hasta el contraste con la realidad y con un programa alternativo madurado durante mucho tiempo, con trabajo colectivo, que supone una oferta detallada y posible de realizar .La campaña electoral va a ofrecer la posibilidad de conocer, en los debates televisivos, dos modelos políticos bien diferenciados. El que adelgaza los servicios públicos, desde la sanidad y la educación hasta Telemadrid, y el que aspira a utilizar los abundantes recursos del presupuesto comunitario para profundizar en la igualdad de derechos y prestaciones: la doctrina del ascensor social que proclama Tomás Gómez, porque son muchos los ciudadanos que viven en el sótano del bienestar social. Y tardarían demasiado en subir la escalera. Si tienen fuerzas. Hay partido, porque el resultado está muy abierto. Pero hay también Partido, el PSM, que ha demostrado su capacidad de unidad y trabajo después de superar todas las pruebas, incluidas las primarias.