PSM-PSOE
Última actualización 12/05/2011@05:16:57 GMT+1
Por causas bien ajenas a mi voluntad he seguido las celebraciones de la fiesta oficial de mi Comunidad a pie de televisor. Muchas horas de gestos y frases protocolarias pronunciadas con lejanía física y sentimental de un pueblo escasamente representado por unos centenares de personas convenientemente ubicadas para aplaudir el espectáculo.
En el interior del edificio de la Puerta del Sol, tras escuchar el encendido elogio electoral dedicado por Villar Mir a quien acababa de condecorarle, nuestra Presidenta desgranó con implacable minuciosidad- y teleprinter- los méritos de las decenas de personas e instituciones merecedoras de distintos galardones.
La palabra “excelencia”-marca de fábrica para los planes educativos del PP de Madrid- se repitió hasta la extenuación, premeditadamente. Los premiados eran símbolos de excelencia, sobre todo los que habían cursado la ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. O los educadores privados con advocaciones marianas para sus centros. El signo de este 2 de mayo ha sido la parafernalia castrense. Por primera vez, gracias a una norma gubernamental, Esperanza Aguirre pasaba revista a las tropas. Un desfile en miniatura que debió colmar los ardores guerreros y que ,al menos, sirvió para demostrar, por una vez, que la música militar no era peor que el ramplón pasodoble ofrecido como guinda cultural a la degustación de productos por los selectos invitados. Entre ellos, Balbás. Casualmente.