Telemadrid, la suma de todos, impone los debates cómo y cúando quiere, evitando los cara a cara con Tomás Gómez. Los alcaldes de los pueblos socialistas se quejan de que sus municipios nunca “salen en la tele” salvo cuando hay malas noticias. La manipulación y el abuso se han convertido en una constante. El coro mediático del Tea Party desde las TDT, facilitadas por Esperanza Aguirre, traspasa todas las líneas rojas de la decencia.
Material tan sensible como el terrorismo se utiliza como argumentario electoral. Justo ahora, cuando la banda asesina está más debilitada y, según todos los indicios, a punto de claudicar para siempre, desempolvan las mochilas, el titadyne, la cangoo o el faisán. Atacan a los magistrados y pierden el respeto democrático a las instituciones como el Tribunal Constitucional o a las fuerzas de seguridad del Estado. La voracidad contra el ministro Rubalcaba, el hombre que ha cosechado el mejor resultado en la guerra contra el terrorismo, se hace insoportable. ¿Es que acaso temen que si ETA deja las armas ellos pierdan las elecciones? Azuzan y movilizan a las víctimas, no contra ETA, sino contra Zapatero y Rubalcaba. Mienten cuando dicen que ETA va a gobernar en Euskadi. Hay que conocer y respetar un poco más a la sociedad vasca, y ellos la conocen, para entender que también la izquierda abertzale debe tener cabida en la política. Así lo quiere una parte importante del pueblo vasco. Miente Aguirre negando el copago sanitario cuando sabemos que ya se están pagando “materiales menores” y se han firmado negocios con empresas internacionales para que gestionen nuestros hospitales, los de todos los madrileños. Les cuesta reconocer que van a privatizar el agua cuando ya está a punto de cerrarse un acuerdo con una entidad financiera madrileña. ¿Por qué hablan de excelencia educativa si se está hablando de volver a los colegios para privilegiados? La gente de Madrid, la buena gente de Madrid, que es la inmensa mayoría, debe abrir los ojos. Nosotros somos nosotros, los que hemos tenido y tenemos que sudar la camiseta para pagar una hipoteca, mantener un puesto de trabajo, poder vivir dignamente. Ellos son ellos. Los que tienen apellidos ilustres, han nacido en barrios elegantes y han estudiado en colegios de pago, en su inmensa mayoría… como siempre con honrosas excepciones, claro está. Hasta un ciego ve cómo la corrupción Gürtel nació en los aledaños del PP y convivió amorosamente con tesoreros, alcaldes, consejeros y cargos de confianza de Esperanza Aguirre. Y eso no son “tonterias menores”. Eso es síntoma de que algo está podrido y está pudriendo a la sociedad.