El candidato socialista, Tomás Gómez, contempla en su programa electoral acabar con el modelo educativo basado en la libertad y calidad para la excelencia del Gobierno de Esperanza Aguirre. Con su propuesta para la eliminación de los centros concertados, aboga por un cambio que ahoga el derecho de los padres a elegir el colegio que prefieran para sus hijos.
Por no hablar de su incoherencia al querer fulminar este modelo, ideado por los socialistas. Frente a esta ocurrencia que supondría un notable deterioro del sistema educativo, Aguirre ha dado un paso más al frente, comprometiéndose a eliminar las trabas de proximidad y cercanía a la vivienda como requisito en la elección de colegio. Los resultados de la gestión educativa del Partido Popular avalan los compromisos futuros: un nuevo colegio o instituto público construído cada semana durante estos últimos cuatro años y el importante esfuerzo presupuestario del Gobierno de la Comunidad de Madrid para que uno de cada tres colegios públicos sea bilingüe son la mejor prueba de la apuesta por una educación pública de máxima calidad. Quizá Gómez quiera acabar con un modelo educativo de éxito porque piense que, como decía Tierno, “los programas electorales están para no cumplirlos”. En su caso, no le hará falta: los madrileños elegirán para su Gobierno el 22 de mayo la propuesta que ha demostrado con hechos ser la mejor, la del Partido Popular.