Atodos aquellos que piensan que pueden comprar y vender la independencia de los periodistas, que los tiempos de Tadeo María Calomarde, ya han pasado. Y les informo, por si no han leído otra cosa que Wikipedia, que Calomarde fue un primer ministro decimonónico de la reina Isabel II, quien al ser advertido por su chambelán de que los periodistas habían llegado, respondió: “Pues denles de comer”.
Este personaje fue autor de otras dos famosas frases, la de “manos blancas no ofenden”, tras ser abofeteado en público por su temperamental reina y otra que reservo para el final. Antes quiero hacerles saber que ahora en vez de “darles de comer” los políticos, a la misma advertencia, responden con desdén “dénles una nota y que no molesten con sus preguntas”. Eso a los que molestamos, claro.
A los otros, a los pesebreros, a los corifeos y palmeros de sus gracias, es evidente que los siguen alimentando. Así pueden permitirse el lujo de que sus mentiras y engaños sean repetidas hasta la saciedad por periodistas al dictado que jamás contrastan ni una sola de las líneas que escriben. Así es posible que los Rajoy, Aznar, Cospedal, Aguirre, Camps, Fabra, Pons, Arenas y Cía, no reciban la respuesta electoral que merecen. Es la consecuencia de imponer la doctrina de Calomarde, que resume de forma meridiana la frase que les anuncié: “Alejemos a los españoles de la funesta manía de pensar”.