Hace ya años, una tía mía, muy piadosa, acudía a la misa dominical mientras su sobrino, socialista, se sometía al examen de las urnas para competir por la alcaldía en un pueblo tradicionalmente azul de los alrededores ricos de Madrid. El párroco no dudó en denunciar la condición de divorciado del vecino y alertó a los fieles de lo peligroso que sería apoyar a alguien tan depravado.
Mi buena tía abandonó el templo en silencio, dolorida, y depositó su papeleta con el puño y la rosa. Ahora, un cura de Villanueva del Pardillo, mucho más influido por el seguimiento de los medios de ultraderecha y los discursos extremistas del ala dura del Partido Popular, tan influyente en Madrid, que por los principios evangélicos ha convertido una homilía en un mitin. El gobierno de Zapatero es peor que el de la Alemania nazi. Leire Pajín es una asesina de ancianos, bramaba el oficiante. Entre los asistentes a la misa, un c