Francisco Cobos está en los rincones de Móstoles, la ciudad a la que se trasladó con tan sólo 20 años y que hoy llena con sus esculturas. Nacido en Córdoba en 1942, este pintor y escultor cuenta en el Museo de la Ciudad que fue la Mirina Cortés, concejala de Cultura, quien puso el ojo en su trabajo cuando vio la escultura 'La Diosa del Viento'. "Francisco, tenemos que hablar", le dijo. En su galería, en la calle Pintor Picasso mostoleña, Francisco Cobos tiene 130 esculturas y alrededor de 300 pinturas. Hasta el 19 de junio, expone parte de su obra en el Museo de la Ciudad de Móstoles.
¿Cómo se inició en el arte de la pintura y la escultura?
Antes, los jueves, teníamos clase de pintura en el colegio. Ahí es donde más o menos empecé a dibujar. Primero mis dibujitos y, después, los dibujos de dos o tres amigos míos para que consiguiesen sacar un 5. Después, a los 21, empecé a estudiar Dibujo Lineal ya en Madrid. En la mili también estuve pintando cuadros y murales. De esta manera evitaba coger el fusil y la instrucción.
¿Qué influencias tuvo a lo largo de su aprendizaje?
Soy autodidacta. Lo único que mi padre, cunado tenía 8 o 9 años, me enseñó mucho ya que era uno de los grandes artistas de Córdoba de la fragua (todas sus esculturas son de metal). Él me enseñó a trabajar el metal y así me inicié en al escultura. Tuve un taller de cerrajería artística, yo mismo diseñaba las barandillas, las rejas, las cancelas y todas esas cosas. Además, en la pintura, cada vez que voy a Córdoba visito el Museo de Julio Romero de Torres, empecé a copiarle cuando tenía 25 años y lo demás es cosa mía.
¿Cuál es su método de trabajo?
Después de estudiar Dibujo Lineal, descubrí que el dibujo y la escultura me encantaban. Soñaba y sueño y cada vez que pienso en una escultura me tengo que levantar a mitad de la noche para dibujarla porque sino se me olvida. Para la pintura voy al lugar y hago la fotografía, luego los pinto en la galería.
¿Se puede vivir del arte?
He estado poco tiempo viviendo sólo del arte porque he viajado mucho. He hecho exposiciones en España, Francia y Suiza. En el extranjero, al principio lo pasé mal, pero después cogí clientela y me fue bastante bien. He tenido que trabajar en otras cosas, he sido calderero y en estructuras metálicas. Siempre relacionado con el hierro. Me he pasado 25 años trabajando en una empresa de estructuras metálicas.
¿Qué se va a encontrar el ciudadano en esta exposición?
Es una antología. Los cuadros son de lugares emblemáticos de Madrid. Hace 3 ó 4 años que no se vende nada. Antes pintaba bodegones, paisajes, retratos y el tamaño era menor al que se exponen en esta muestra. Con estos últimos cuadros llevaré como tres años.
¿Cómo se encuentra le panorama del arte en España?
Hoy en día mal. Antes habíamos tenido rachas también malas. De hecho, ni yo ni otros pintores que conozco vendemos. La situación del arte está paralizada. Llevo casi cuatro años sin vender nada. Algunos retratos, algún encargo, pero nada más.
¿Cuál es su trato con al gente que viene a ver sus exposiciones?
Me gusta estar en al exposición para explicarle a la gente todas las preguntas que quieran hacerme, el por qué de las esculturas, el por qué de las pinturas, lo que necesiten. Me siento orgulloso de atenderlos en lo posible y darles mi punto de vista de lo que es el arte y las figuras.
De todas las obras que ha hecho a lo largo de los años ¿cuál es la que más gusta?
Sin duda, El Guernica es uno de los cuadros que más les gusta a la gente. Por un lado, por lo que significa y, por otro, porque tiene muchísimo trabajo. Es un lienzo que mide 2,10 por 1,10 metros y pesa hasta 120 kilos. Está hecho en metal (se puede ver en la galería de la calle Picasso). Lo elegí porque me encanta la pintura de Picasso y cuando lo vi me impresionó.