Esperanza Aguirre afronta su tercer mandato en la Comunidad de Madrid con la misma contundencia con la que comezó su Presidencia en el año 2003. En las dos jornadas de la sesión de investidura, celebrada esta semana, sus propuestas han sido realistas y de futuro.
A pesar de la crisis económica en España, la presidenta continuará su proyecto de la Comunidad de Madrid como referente de crecimiento, progreso y bienestar. Ese es el objetivo de priorizar la educación, la construcción de nuevas infraestructuras de transporte y la sanidad gratuita, universal y de calidad que ha comprometido en su programa de Gobierno, con la libertad y la igualdad de oportunidades para los madrileños como eje de sus políticas.
Aguirre se niega a que la región abandone las primeras posiciones, aunque consciente de la necesidad de continuar por la senda de austeridad que rige sus actuaciones desde el inicio de la recesión, a diferencia de lo que practica el Ejecutivo central. Su planteamiento valiente trasciende la gestión para acercarse a los ciudadanos con su propuesta de modificación de la Ley Electoral para crear circunscripciones y listas abiertas. Y enfrente, en la oposición, la gestión de comprobada eficacia y la profundización en la democracia han sido recibidas con recelo por quienes viven instalados en una perenne campaña electoral. Señorías, dejen trabajar y trabajen por quienes nos han elegido.