 |
| David Rodríguez |
Por
David Rodríguez
x
Subdirector
davidrodriguezapiedecallecom/14/14/26
Última actualización 21/10/2011@00:40:33 GMT+1
A escaso mes y medio de las Elecciones Generales, tan ansiadas y exigidas por unos y mal gestionadas por otros, resurge la figura de un José María Aznar que pasará a la historia por ser el ex presidente que aprovechaba su inglés “nativo” para echar por los suelos la imagen de España.
Si a esta consabida habilidad le sumamos el triste legado de inmiscuirnos en una entente bélica, desoyendo al pueblo y pasándose por el arco del triunfo la democracia participativa ....Sin duda nos encontramos ante la encarnación del verdadero espíritu de ultraderecha de un Partido Popular que celebra en Málaga su convención nacional con la algarabía y los vítores de quienes se ven con el ansiado poder, de nuevo entre sus manos. Aznar hace su aparición triunfal para decirle al gobierno “que deje de mendigar a ETA” cuando, afortunadamente, vivimos el período más largo sin asesinatos desde la existencia de la banda armada y se suceden las manifestaciones de presos que abogan por el abandono de las armas. El final esta más cerca pero al PP debe ser “que no le viene bien”, electoralmente hablando.
Aznar, experto como siempre en la manipulación y la insidia, se atreve a promulgar a los cuatro vientos que “nos ha salido muy cara la invención de derechos que no son tales” en referencia a una Ley de Dependencia, que permite a miles de familias con dependientes a cargo tener un balón de oxígeno ante la durísima carga que la vida les ha dado y además se erige como un importante motor económico, generador de empleo en tiempos de crisis. La total ausencia de sensibilidad de este ferviente defensor del ultraliberalismo y la privatización de los servicios públicos en favor de intereses privados se ve reflejada en Madrid con una Esperanza Aguirre empeñada en que la sanidad pública se desdibuje del mapa y la educación vuelva a aquellas premisas predemocráticas de “quien pueda que se la pague”. Queda clara y patente pues la intención del Partido Popular de aprovechar la crisis para recortar servicios “en nombre de la contención y la austeridad”, hecho que ya no es una hipótesis sino un hecho contrastado en las Comunidades Autónomas, que gobierna el PP, la mayoría.
Ante esto la contraposición de modelos con un Alfredo Pérez Rubalcaba que promete no meter la tijera en lo público, incrementar los impuestos a las rentas más altas, o se plantea si tanta contención y austeridad no es una traba para el crecimiento económico y la generación de empleo. Todo esto frente a un PP que jamás ha creído en el Estado del Bienestar y ya se frota las manos, tijera en ristre, esperando el asalto a la Moncloa.
En definitiva debemos reflexionar profundamente y analizar la cultura democrática de un país con votantes que premian la corrupción como en Valencia o pasan por alto la mayor trama de corrupción política de la democracia reciente, protagonizada por el PP y su larga Correa de favores. Los españoles debemos decidir si el actual modelo social en el que sanidad, educación y prestaciones públicas, están garantizadas debe mantenerse y garantizarse o, si por el contrario debemos dar la batuta de mando al ultraliberalismo encarnado en Rajoy y su antecesor Aznar, que han preferido sentarse a ver el cadáver de su enemigo pasar con un único objetivo electoral aunque su negligencia política agravase aún más los problemas de España.
Como colofón les dejo con la profundidad de las palabras de Aznar en Málaga que me han hecho recordar una de las frases que mejor le describen, y con ella les dejo reflexionar: El otro día, en Canadá, durante la cumbre del G-8, estaba con el presidente Bush cuando éste puso los pies encima de la mesa y me preguntó: ‘¿Sigues haciendo deporte?’. Yo le dije que sí y él comentó: ‘Hago 4 kilómetros en 6m. 24s.’. Yo puse los pies encima de la mesa y le respondí: ‘Yo hago 10 kilómetros en 5m 20s. Es la primera vez que superamos a EE UU en algo. J.M.Aznar