 |
| David Rodríguez |
Por
David Rodríguez
x
Subdirector
davidrodriguezapiedecallecom/14/14/26
Última actualización 05/11/2011@11:26:39 GMT+1
Tras la ansiada conquista de los principales bastiones socialistas del denominado “cinturón rojo” por parte de Esperanza Aguirre y sus acólitos, ahora regidores, elegidos personalmente –y a dedo- por la lideresa para desbancar a históricos alcaldes como Pedro Castro o Enrique Cascallana empezamos a vislumbrar los verdaderos programas electorales “ocultos” del nuevo cinturón celeste.
Tras la ansiada conquista de los principales bastiones socialistas del denominado “cinturón rojo” por parte de Esperanza Aguirre y sus acólitos, ahora regidores, elegidos personalmente –y a dedo- por la lideresa para desbancar a históricos alcaldes como Pedro Castro o Enrique Cascallana empezamos a vislumbrar los verdaderos programas electorales “ocultos” del nuevo cinturón celeste.
Han pasado ya los 100 días de rigor que, por cortesía, todo gobierno al uso merece y hay ejemplos en los que no sólo se nota “la mano” del nuevo Alcalde, sino más bien “su pesado martillo” y este es el caso de David Pérez. El antaño portavoz popular en la Asamblea de Madrid, recaló en Alcorcón, no con mucho entusiasmo dicen las malas lenguas, esas que desde su propio partido aseguran en petit comité que Aguirre vendió como premio a Pérez un destino que le permitía quitarlo de circulación.
Pues bien, con su más que mayoría absoluta, ha comenzado un rodillo que pasa por la eliminación de servicios públicos, la drástica bajada de sueldo a funcionarios, el despido de interinos o la posible “quiebra técnica” de la empresa de servicios municipal ESMASA, la eliminación de la tasa cero para parados o la gratuidad de libros de textos pionera en la región …
Las buenas palabras y promesas electorales, de momento se basan en rotular una furgoneta para vender un servicio de limpieza rápida ya existente, la caza de brujas contra el jefe de policía municipal, o la presentación de la policía de barrio, por cierto, puesta en marcha por el anterior alcalde socialista tiempo atrás.
Este tipo de políticas, por llamarlas de alguna manera, en las que prima un odio encarnizado hacia el gobierno anterior y basan su nula gestión en decisiones impopulares, recortes de servicios y lamentos ante la crítica situación económica que heredan (hecho este que se repite como estrategia política definida en todos los nuevos feudos populares).
Esta situación deja patente como lobos, disfrazados de corderos, aterrizan en ciudades que ni siquiera conocen, y por imperativo legal, para que sean los vecin@s quienes sufran las consecuencias de la falta de experiencia y nula gestión de mandatarios que hace tres meses creían que el sur era Sotogrande.
La dignificación de la política, y por ende de la clase dirigente, no debe pasar sólo por la vocación sino también por una mínima preparación y experiencia que aleje de los escaños a personajillos/as cuyo única carta de presentación es el amiguismo o simplemente responden a la típica cadena de favores que, en el caso del señor Pérez le ha llevado a contratar en 3 meses, a más cargos de confianza que el gobierno anterior, pese a haberlo denunciado hasta la saciedad.
Entre todos con nuestro voto, y los partidos con una urgentísima y necesaria regeneración interna debemos ayudar a limpiar la política de oportunistas e ineptos cuyo único objetivo es de cobrar sueldos astronómicos a fin de mes, nunca mejor dicho, por designación directa.