 |
| Concha Minguela |
Por
Concha Minguela
x
conchaminguelaapiedecallecom/14/14/26
Última actualización 18/11/2011@14:02:16 GMT+1
Rubalcaba se lo jugaba todo. Sudó la camiseta y la imagen de un luchador, con rostro agotado, escuálido, no favorecido por las luces y sombras de los focos, se lo acabó engullendo.
Rajoy, desde la hamaca, se limitó a meterse dentro del traje de futuro presidente. Nada tuvo que hacer. Sonrisa simplona y cierta estudiada sorna, le dieron la victoria en las encuestas.
Rubalcaba se lo jugaba todo. Sudó la camiseta y la imagen de un luchador, con rostro agotado, escuálido, no favorecido por las luces y sombras de los focos, se lo acabó engullendo. El debate único debate entre candidatos a la presidencia del Gobierno estuvo lleno de contenidos, por parte de Rubalcaba y lleno de envoltorio (con lacitos de auto investido presidente) por parte de Rajoy. ¿Los resultados de las encuestas? Como no podía ser de otra manera, en este mundo de imagen y banalidad, ganó Rajoy para la mayoría: estaba mas enhiesto, mejor afeitado, más auto complacido, más cínico, evasivo y vacío... Le aconsejaron que no arriesgara y nada arriesgó. Se limitó a leer un guión vacuo, con cierta estudiada sorna, un poco prepotente, cuando no tenía nada que decir. Acorde con los valores y tendencias de estos tiempos que vivimos. Rubalcaba estuvo esforzado, valiente, lleno de propuestas, provocador y comprometido con las clases más desfavorecidas... valores que en el mundo de la comunicación y la ambigüedad calculada, no cotizan nada... Y menos si su adusto gesto transmite preocupación y compromiso, tristeza por la crisis que él, como parte del equipo de Gobierno, no ha sabido resolver. Añadido a esto, un cierto encorvamiento de luchador doblado a la altura de las cervicales por el peso de la responsabilidad. Así son las cosas, ganó el embalaje frente a las esencias de la democracia, de la igualdad, cohesión y protección social. De encuestas posteriores más sosegadas, se deduce que la población sí capta que Rubalcaba es más creíble, que la ideología socialdemócrata es más sensible a la protección social. Pero da igual. Rajoy se puso la máscara de ganador, desde el primer momento y Rubalcaba de “querérselo ganar convenciendo”. Las masas no quieren riesgos. Prefieren una sonrisa simplona frente a las turbulencias financieras, aunque no aporte soluciones, a un gesto adusto que refleja que estamos en emergencia, aunque señale el camino de salida. Eso merece una reflexión de lo que supondrán los próximos cuatro años si gana la derecha.