Los socialistas empiezan a despertar de su letargo tras la severa derrota electoral que por primera vez en su historia les hizo perder más de tres millones de votos. Un lastre inasumible que la vieja guardia, zapaterista y rubalcabista casi indisolubles, que controla el aparato del partido, no encuentra manera de quitarse de encima y al mismo tiempo mantener a su líder, Rubalcaba, quien a pesar de su inteligencia política, fue el perdedor. Por doquier surgen las voces que piden renovación, reconstrucción y nuevas ideas, acompañadas de caras jóvenes, que conecten con la sociedad y especialmente con los votantes de iquierdas que les han abandonado. En medio de este barullo dos son las candidaturas claras que se batirán en duelo en el próximo Congreso que se celebrará, precipitadamente dada la urgencia, en el mes de febrero en Sevilla. Rubalcaba, demasiado ligado a todas las legislaturas socialistas y Chacón, mujer y figura emergente, joven aunque con experiencia sobrada, que puede tomarse todo el tiempo del mundo, en la oposición, para formar su carisma de líder.
Quién resultará elegido, se decidirá, o bien por los delegados del aparato, como esperan los partidarios de Rubalcaba, o bien por todos los militantes y simpatizantes, como reclama Chacón. Dos generaciones y hasta dos géneros, hombre o mujer, junto a dos formas de entender una nueva política y un renovado socialismo que se ajusten a los tiempos difíciles y cambiantes que vivimos.
El veterano Rubalcaba, que si bien representa la valía y el sacrificio de concurrir a unas elecciones que se daban por perdidas de antemano, significa la derrota, el aparato y el pasado, muy a su pesar. Mientras que Carmen Chacón, obligada a retirar su candidatura en las anteriores elecciones, mujer y mucho más joven, irrumpe ahora con fuerza y pleno derecho, reclamando unas elecciones primarias abiertas a todos, al estilo francés. En el discurso de presentación de su candidatura, en la sede central de UGT en Madrid, Rubalcaba no tuvo más remedio que admitir estar dispuesto a competir en primarias abiertas. De momento, ha tomado la iniciativa en una carrera de captación de votos de delegados cara al próximo Congreso. Camen Chacón, que aún no ha dado el paso oficialmente, se está dedicando sin descanso, a visitar agrupaciones provinciales para tantear los opoyos que le permitan ganar el liderazgo. Detrás de Chacón hay una vanguardia de nuevas generaciones, por un lado, gran preparación y experiencia y un enorme aparato mediático. Con estas herramientas tendrá que hacer frente a la fuerza de un aparato acostumbrado a arriesgar el mínimo posible. La gran incógnita estriba en saber si habrá un tercer o cuarto candidato y el efecto que estos pudieran tener a la hora de inclinar la balanza hacia uno o hacia la otra. Entre los nombres que se barajan están el alcalde de Toledo, Emiliano García-Page o el eurodiputado Fernando López Aguilar.
Las agrupaciones de Andalucía y Cataluña serán claves. De momento, ningún secretario general está en condiciones de garantizar el voto unánime de los suyos en favor de uno u otro candidato. El apoyo de Cataluña a Chacón trata de ser discreto para evitar que se vea a esta política como catalanista, mientras que Andalucía al parecer, está dividida casi al cincuenta por ciento. La cosa está reñida y ambos candidatos lo saben, por eso es de vital importancia ir añadiendo nombres de peso a sus listas. La guerra manifiestos "Mucho Psoe por hacer" y "Y también estuve allí", sirvió de cartas de presentación al matizar las diferencias entre una y otra tendencia. La de Chacón proclama hacer autocrítica sin contemplaciones y reconstruir el partido con ideas nuevas y más democracia interna. La de Rubalcaba habla de reivindicar la política hecha hasta ahora, con sus aciertos y errores, pero volviendo a apostar por un líder, que ha quemado muchos cartuchos al cosechar el peor resultado de la historia socialista.
Las vacaciones de Navidad no dan respiro a los dos aspirantes a reconstruir el viejo partido socialista. Tanto Chacón como Rubalcaba son conscientes de que los votantes abandonaron al partido cuando éste ya les había abandonado a ellos. Las medidas de recortes, a causa de la crisis, del ex presidente Zapatero no han sido bien explicadas y muchos simpatizantes se han sentido defraudados y abandonados. Chacón y Rubalcaba estuvieron allí, pero mientras la una era ministra de las Fuerzas Armadas, el otro era vicepresidente y después candidato.