Despojado de la toga y sentado en el banquillo, a pesar de una severa afonía el juez Garzón ha pasado de acusado a acusador asegurando que las escuchas eran la única medida posible para evitar el delito de blanqueo de capitales. Se trata de un caso de corrupción con varios políticos del Partido Popular implicados, donde el magistrado ha considerado que los abogados de los incriminados eran parte nuclear del sumario. Garzón ha resaltado que ordenó las escuchas de las conversaciones de los letrados y los implicados, en prisión, porque así las creyó "necesario. "Asumo todas y cada una de las decisiones, que fueron tomadas reflexivamente y en cumplimiento de la más estricta legalidad", ha dicho el juez minutos antes de quedar el juicio visto para sentencia.
El Supremo humilla al juez Garzón en un espectáculo lamentable.
En varias ocasiones el presidente de la Sala del Supremo que juzga a Baltasar Garzón le interrumpió en su alegato final. El juicio, que ha levantado grandes expectativas tanto nacionales como internacionales, es considerado por parte de la opinión pública como una revancha contra un juez que ha osado perseguir los crímenes de las dictaduras de Argentina y de Chile,que consiguió encausar y detener a Augusto Pinochet y que en España, aplicando la Ley de la Memoria Histórica, ordenó la exhumación de fosas comunes donde yacen restos de víctimas de la guerra civil del lado republicano. Este es el primer juicio en el que el juez se sienta en el banquillo por el caso 'Gürtel' . En su última alegación el magistrado ha insistido que "las escuchas eran necesarias". Tras varios días de juicio, el caso abierto contra Garzón por las conversaciones grabadas entre abogados e imputados por el caso 'Gürtel' ha quedado visto para sentencia. Sin embargo, y a pesar de la afonía que sufre, el magistrado se ha depojado de la toga para dar un último discurso a modo de alegación final. Asumiendo responsabilidades e instiendo que las escuchas eran "la única medida posible" para evitar el delito de blanqueo de capitales, Garzón ha querido resaltar que tomó esas decisiones porque así las creyó "necesarias". "Asumo todas y cada una de las decisiones, que fueron tomadas reflexivamente y en cumplimiento de la más estricta legalidad", ha afirmado.
Por eso, Garzón no ha dudado en reivindicar su "derecho a la inocencia" porque, dice todas sus decisiones en el caso 'Gürtel' "tienen explicación y justificación". Además, ha querido defender a capa y espada el método que utilizó para realizar las escuchas. El juez, ha dicho, "no puede prescindir del Ministerio Fiscal y de su concurso en el desarrollo de una instrucción, mucho menos cuando las diligencias están secretas".
Respondiendo a lo expuesto por la acusación, Garzón ha dicho en "ningún momento se violentó ni se lesionó" la obligación del juez en proteger el derecho de defensa, más bien, ha recalcado, al contrario. La prueba más palpable de ello, según Garzón, es la cláusula que introdujo en los autos señalando expresamente que el derecho de defensa debía ser preservado, así como el auto que dictó unos días más tarde, el 27 de marzo de 2009, para expurgar de las transcripciones aquellos fragmentos que pudieran afectarlo.
Con sus últimas palabras, Garzón ponía fin a varios dias de un juicio que ha quedado visto para sentencia. Sin embargo, no descansará mucho de los juzgados pues el próximo 24 de enero, el magistrado tendrá que vovlerse a sentar en el banquillo acusado de un presunto delito de prevaricación por investigar el franquismo careciendo de competencias para ello. Además,también está pendiente de saber si el Supremo le abre juicio oral por los pagos que recibió supuestamente del Banco del Santander y otras entidades por organizar unos cursos en la Universidad de Nueva York.
Algunos políticos socialistas y de Izquierda Unida, así como numerosos intelectuales y actores se han escandalizado de la persecución a un juez que ha conseguido desenmascarar y llevar a la cárcel, no sólo a los cabecillas de la trama Gürte, Francisco Correa o Pedro Crespo, sino señalar las directrices de la evasión de capitales a paraísos fiscales del dinero público. Carmen Chacón declaró que es inusual que el juez esté siendo juzgado mientras los políticos involucrados siguen en sus casas. Tomás Gómez o Gaspar Llamazares, son algunos de los que también consideran que este juicio hace un flaco favor a la parcialidad de la Justicia española.