...A TODOS AQUELLOS que no pertenecen a la clase social de prejubilados, pensionistas, parados con o sin subsidio, amas de casa, viudas, huérfanos, discapacitados… que les pidan a algún miembro de cualesquiera de estas castas de intocables la carta que les ha enviado la conocida ministra de Empleo, Fátima Báñez, para comunicarles la cuantía de su pensión para este año de (des)gracia de 2012. Más que un comunicado es una indignante y grosera carta electoral en la que además de mentir, las pensiones no suben sino que bajan al ser superiores los impuestos (IRPF) a la subida (2 x1), es demagógica al hacerles creer que los dineros de los pensionistas son el pilar para la creación de empleo.
En lo de ser indigno merecedor de su cargo, quien se lleva la palma es el nuevo ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Pert, quien para justificar el adoctrinamiento sectario de Educación para la Ciudadanía no tuvo ningún rubor en apelar a un texto que no figura en ninguno de los manuales oficiales de la asignatura. Mentir y levantar falsos testimonios es algo que figura como pecado en el manual de la Iglesia del cardenal Rouco Varela, pero no parece que los obispos españoles, ni los romanos, vayan a excomulgar a un ministro cuya gran reforma educativa es eliminar una asignatura que enseña a ser un buen ciudadano de un país democrático. Si quiere quitar doctrina de las aulas, el ministro podía empezar por el catecismo de la Iglesia Vaticana, ese que dice que la homosexualidad es una enfermedad, el aborto un crimen y usar anticonceptivos, incluido el condón antisida, pecado mortal.
Pero si la carta de doña Fátima y la reforma de don José Ignacio son indignas e indignantes, no menos indignación causa comprobar que el señor Rajoy cuenta en Bruselas a todo aquel que quiera saberlo, como va a ser la reforma laboral que va a cercenar los salarios y los derechos sociales de los españoles sin que estos tengan todavía ni idea de qué habla el señor presidente del Gobierno de la Nación, -en un fluido español, eso sí, que don Mariano es muy patriota y el inglés es el idioma de la pérfida Albión-, que todavía no ha tenido el detalle democrático de decirnos a los ciudadanos, que no súbditos, sus planes legislativos, algo a lo que está obligado. Ya que no nos contó nada durante la campaña electoral, al menos podía haber tenido el detalle de avisarnos antes que al muy afectado primer ministro de Finlandia. Mas que nada para preparar la caja de resistencia que haga menos dura la huelga general que el señor presidente ha convocado en tan selecto foro sin consultar a los sindicatos.
Claro que en ocasiones es mejor no saber nada, por aquello de la salud del corazón. Y es que la indignación crece a medida que se conocen nuevas reformas, caso de la financiera. Ahí es nada. La revolución marxista rescatada por el ministro De Guindos, uno de los responsables del fraude de Lehmonn Brothers, capaz de reducir el salario de los prebostes bancarios a 300.000 ó 600.000 euros al año –cincuenta o cien millones de las antiguas pesetas- si sus entidades han sido intervenidas por mala gestión o si necesitan dineros públicos para tapar los agujeros que han abierto sus bonus. Es de esperar que los afectados conozcan su moderación salarial antes que los trabajadores de a pie la suya. Este duende supone que el señor De Guindos les enviará una carta en tono similar a la enviada por la ministra Báñez, en la que explique a los Rato y Cía, que sus salarios saldrán de lo que no cobran los jubilados ni sus viudas y de las arcas del IRPF que llenamos entre todos.
Entre todos no. Que ahí están los millonarios esos que quieren convertir Madrid en un paraíso del juego en el que nadie paga un duro de impuestos y cuyos trabajadores -200.000 dicen- no tendrán más derechos que trabajar para hacer ricos a los propietarios de las máquinas tragaperras. Es lo que dicen ambas regidoras de los intereses de los madrileños. Aquí se cambian las normas que hagan falta que para eso están haciendo ya las reformas pertinentes los señores ministros del Gobierno de la Nación que preside el muy honorable don Mariano Rajoy, quien trabaja en silencio y de forma discreta por economía procesal, versión muy personal de la Vicepresidenta del vulgar dicho de no dar palo al agua. Ya lo decía García Lorca –otra vez de moda- en unos conocidos versos que parodio: tres moritas me indignan en Jaén, Ana, Fátima, Soraya y Esperanzé. Aquí como en la novela de Alejandro Dumas, los tres mosqueteros son cuatro y los esbirros de Richeliu, bandada. La semana próxima hablaremos de Gallardón, del nuevo e independiente Fiscal General del Estado, Eduardo Torres Dulce, de Camps, de Garzón y de la reforma de la Justicia, aborto incluido, que viene. Podría seguir con más reformas indignantes, pero ya he castigado bastante el músculo cardíaco de todos ustedes y no es cosa ir a Urgencias, que la Sanidad es otra de las reformas pendientes, a pedir la píldora del día después.