Hemos visto recientemente una excelente interpretación del papel de una juez de manos de la actriz y cantante catalana Helena Miquel en “No habrá paz para los malvados”y volvemos a ver un estupendo trabajo en un papel similar a Leonor Watling en “Lo mejor de Eva” Conviene resaltarlo porque no abundan en el cine español los roles de mujeres ejerciendo una profesión de peso. La Watling resulta muy creíble como la juez inexperta decidida a aplicar todo el peso de la ley en su primer caso de homicidio y logra trasmitir su inteligencia como actriz aún cuando el guion le lleva por derroteros un tanto inverosímiles
Hemos visto recientemente una excelente interpretación del papel de una juez de manos de la actriz y cantante catalana Helena Miquel en “No habrá paz para los malvados” y volvemos a ver un estupendo trabajo en un papel similar a Leonor Watling en “Lo mejor de Eva” Conviene resaltarlo porque no abundan en el cine español los roles de mujeres ejerciendo una profesión de peso. La Watling resulta muy creíble como la juez inexperta decidida a aplicar todo el peso de la ley en su primer caso de homicidio y logra trasmitir su inteligencia como actriz aún cuando el guion le lleva por derroteros un tanto inverosímiles. Su caso no es el único en la película de Mariano Barroso, también le afecta a Miguel Angel Silvestre que hace lo que puede por vestir de credibilidad su cometido de gigolo .Este es el asunto, los toques de culebrón que introduce Barroso a lo largo de la trama y en la secuencia final, los suficientes para provocar el desenganche por momentos de la atención del espectador optimista al inicio de la visión de una historia que promete mucho en las primeras secuencias y después se va quedando en un “estrenos tv”. No vamos a caer en la calificación de misoginia en lo que afecta al papel de la juez Watling pero suele hacer falta un poco mas que unos músculos de gimnasio para apartar de sus deberes y obligaciones con la dama de los ojos vendados a un miembro del cuerpo judicial. Aunque el duque deje en mantillas la pasión turca de Desideria-Ana Belen. La última linea para aplaudir el trabajo de Nathalie Poza y Helio Pedregal, tan eficaces y sutiles como los protagonistas .