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| Nuria Alonso |
Cual la Jezabel de Bette Davis obstinada en recuperar al apolíneo y siempre recto Henry Fonda, una dipsómana, desorientada y guapísima Charlize Theron vuelve a su pueblo natal a recuperar lo que cree suyo, Buddy su novio del instituto. No importa que Buddy esté casado con la mas bondadosa de la clase, y que tenga una hijita, la bella quiere que se lo envuelvan para regalo y llevárselo a la gran ciudad. Este puede ser un resumen light de la pelicula “Young adult” dirigida por Jason Reitman (Up in the air) y escrita por Diablo Cody (Juno) pero se debe ir más lejos de la primera impresión...
por Nuria Alonso
“Young adult”, por lo pronto, no tiene casi nada de comedia o es una comedia muy dramatica que apunta reflexiones sobre la crueldad de la perdida de la fama, el paso del tiempo desaprovechado, la vida vacía que aportan las grandes ciudades, la opcion de ser feliz en sitios pequeños o la posibilidad de encontrarse a si mismo en cualquiera de las dos opciones, la tentación hacia el egoismo brutal del que nace con atractivo y la misma tentación del que nace sin él. “Young adult” intenta decir, como algunos candidatos republicanos de EEUU, que siempre habrá clases y que los privilegiados, sea por clase, físico o condición, intentarán ejercer de tales hasta el fin de sus días, insensibles e impertérritos hacia los que han tenido la mala suerte de ser colocados en el anden equivocado. Y esta tesis, si me asiste la razón, la lleva “Young adult” hasta el final de la película aunque los espectadores decentes sepan o quieran creer que la bella recibirá en algún momento su castigo. Ni que decir tiene que la Theron está estupenda como actriz y que mide sus fuerzas con el tambien esplendido Patton Oswalt. Este último por cierto parece retorcer la tesis que acabo de exponer porque le da cientos de vueltas al apuesto Patrick Wilson, el Buddy que trae de cabeza a la escultural estrella.